Con la boya exterior de Bilbao marcando casi cuatro metros y periodos altísimos las opciones para pegarse un buen baño eran bastantes.
En Jefris, a la mañana, flotaban en el agua marrón unas ochenta personas repartidas por las secciones de las olas. Las series llegaban con bastante frecuencia y parecía que había para todos.
En Jefris, a la mañana, flotaban en el agua marrón unas ochenta personas repartidas por las secciones de las olas. Las series llegaban con bastante frecuencia y parecía que había para todos.

















