Sin decir en ningún momento nombre alguno, las dos organizaciones expresan su "profunda preocupación", sobre las denuncias de acoso.
Ambas organizaciones expresan su profunda preocupación por las denuncias, aunque lo hacen con intensidades muy diferentes. En un comunicado más bien tibio, la ISA anuncia la suspensión provisional del atleta de su participación en eventos sancionados por el organismo, “a la espera de una investigación y revisión más profundas, de acuerdo con las normas aplicables y los procedimientos de salvaguarda de la ISA”.
El texto subraya que se trata de una decisión preventiva: “Esta decisión preventiva se ha tomado en función de la seguridad y el bienestar de los atletas, y no implica una determinación de culpabilidad. La ISA mantiene su compromiso de respetar el debido proceso, la confidencialidad y los derechos de todas las personas involucradas”.
Después llegan los principios generales. La ISA recuerda que todos los atletas tienen derecho a practicar deporte “en un entorno seguro y respetuoso, libre de acoso, violencia y abuso de cualquier tipo” y que la salvaguarda sigue siendo una de sus prioridades fundamentales, algo que promete defender junto a sus federaciones nacionales y socios. El comunicado se cierra con la fórmula habitual: la ISA “no realizará más comentarios sobre las circunstancias particulares de este caso por el momento”.
Todo correcto, todo prudente y todo perfectamente reutilizable para cualquier otro caso. Un texto con esa capacidad de adaptación tiene su mérito.
La Federación Mexicana de Surfing, en cambio, firmó el 13 de octubre una carta mucho más contundente dirigida a la comunidad del surf federado y a la opinión pública. La federación confirma que las acusaciones incluyen presuntos hechos graves contra una adolescente y denuncias públicas de otra deportista, y que las autoridades competentes ya las investigan.
Su postura deja poco margen a la interpretación: la violencia y el abuso carecen de justificación dentro y fuera del agua, y la federación rechaza relativizarlos, minimizarlos o tratarlos como un asunto privado. Su primer mensaje va dirigido a las personas que denunciaron, a quienes trasladan respeto y solidaridad.
El organismo también respalda el trabajo de las autoridades y de la WSL, que ya había suspendido al atleta de sus competiciones, y deja una frase que resume bien el espíritu del documento: la presunción de inocencia “es un derecho procesal, no una razón para guardar silencio”.
Hay un detalle curioso. Para fundamentar su posición, la federación mexicana cita el Código de Ética y Conducta de la propia ISA, junto a los Valores Olímpicos y la Declaración de los Atletas. A veces quien mejor defiende un reglamento es quien lo lee desde fuera.
Foto: WSL/Manuel Geada
