Supongo que uno nunca se cansa de surfear olas perfectas, remotas, solitarias, y paradisíacas, pero es que lo de los Florence pasa de castaño oscuro.
John John, esta vez acompañado de su hermano Nathan, vuelven a una ola que el mayor de los Florence ya conocía. Su ubicación: desconocida.
Viendo el parte de olas, dudaron si ir o no, pero al final sacrificaron un día de vuelos, y una noche de viaje en barco, para disfrutar de una única jornada de surfing en condiciones perfectas. Tubo tras tubo.