Jordy Smith recuerda el episodio más oscuro de su carrera: una demanda de 500.000 dólares que casi obliga a su familia a vender su casa

En su paso por el podcast Pinch My Salt, presentado por Sterling Spencer y su primo Ryan, el surfista sudafricano repasó con humor y algo de nostalgia los momentos que marcaron su meteórica irrupción en el surf profesional, incluida una disputa legal con Billabong que llegó a poner en riesgo el patrimonio de su familia.

Smith, campeón del mundo junior, medallista en los X Games, dos veces subcampeón del CT y olímpico, atraviesa su vigésima temporada ininterrumpida en la máxima categoría, una de las rachas más largas en la historia del surfing en el CT. Invitado al programa por su amistad de décadas con Spencer, el sudafricano se prestó a repasar tanto las anécdotas divertidas de su generación como el capítulo más duro de sus inicios.

De promesa junior a objeto de disputa

Smith llegó a la escena mundial con una progresión meteórica: subcampeón en Sunset Beach, campeón del mundo junior y tercero en J-Bay, todo en un lapso de meses. Esa progresión coincidió con el rodaje de una película centrada en su figura para Billabong, marca con la que su familia mantenía un acuerdo verbal desde años atrás.

El problema llegó cuando su cotización subió más rápido que el contrato. Según relató Smith, hubo un apretón de manos previo entre su padre y directivos de la marca por una cifra que rondaba los 30.000-40.000 dólares anuales, pactada antes de que estallara su año de resultados. Cuando llegó el momento de firmar en firme, Smith y su familia entendieron que el mercado había cambiado: "Hay un nuevo precio de mercado ahora", explicó, "pero ellos seguían aferrados al precio antiguo".

La ruptura fue abrupta. En plena gira de rodaje para lo que iba a ser su primera película en solitario, el equipo de producción exigió la devolución de todo el material grabado. "Querían todos los discos duros. No puedes quedarte con esos vídeos", recordó Smith que le dijeron. El material (meses de viajes y de lo que él mismo considera parte de su mejor surf de juventud) desapareció por completo. "Llevo diez años intentando localizar ese material", confesó, entre risas resignadas. "Así que si alguien está viendo esto: pon tu el precio".

Lo más duro, sin embargo, no fue la pérdida del material, sino la demanda posterior de 500.000 dólares que la marca interpuso contra él. "Nunca había oído hablar de una cifra de dinero así en mi vida", relató Smith. "Mis padres iban a vender su casa, iban a vender sus coches, íbamos a mudarnos con mis abuelos". Para dimensionar la magnitud del golpe, el propio Smith recordó que la vivienda familiar en Sudáfrica estaba valorada en apenas 25.000 dólares: la demanda equivalía a veinte veces el patrimonio de su familia.

smith

Spencer, que convivió con Smith durante buena parte de ese periodo y llegó a alojarse en su casa, describió la experiencia como una de las más traumáticas que presenció de cerca, pese a no ser el protagonista. Ambos coincidieron en que el episodio funcionó, en parte, como advertencia hacia el resto del equipo de la marca: "Fue como decir: no tenemos miedo de ir a por cualquiera", apuntó Spencer.

Lo que más le costó entender a Smith en su momento fue que la propia dirección de Billabong estuviera formada por sudafricanos. "No podía entender cómo alguien no ayudaría a alguien de su propio país", admitió, apelando a un código de solidaridad que, según él, no se cumplió.

Con el tiempo, y ya asentado en el circuito, Smith firmó con O'Neill tras rechazar una oferta de Nike que llegó a acercarle a Phil Knight en persona. Contó, entre risas, que corrió el rumor de que Michael Jordan —de quien toma su nombre— lo había contactado directamente. "Definitivamente no ocurrió", aclaró, aunque sí viajó en el jet privado de Knight junto a Bob Hurley y Pat Connell para visitar las oficinas de Nike en Oregón.

El día que nació "you know the rules"

Uno de los momentos más divertidos de la charla fue el origen de la frase que da identidad al propio podcast: "you know the rules" ("conoces las reglas"). Según reconstruyeron entre risas Spencer y Smith, todo ocurrió siendo adolescentes en el North Shore de Hawái, cuando ambos —junto a otro compañero, Tonino— decidieron tomar un atajo prohibido hacia Pipeline en lugar del camino habitual, mucho más largo, que bordeaba el parque de la playa. "Nos dijeron mil veces que no se podía bajar por el sendero de Pipeline", recordó Smith, "y yo pensé: al diablo, vamos a bajar directo por el medio".

El atajo llevaba, sin saberlo del todo en ese momento, junto a la casa de Braden Diaz, fotógrafo y figura respetada —y temida— en la jerarquía no escrita del North Shore. Smith describió la escena con humor: "Vimos estas manos alzarse como la parca, viniendo hacia nosotros", mientras Diaz les recriminaba el paso por su terreno con la frase que terminaría haciéndose viral en la comunidad de Hawái mucho antes de la era de internet. Smith, entonces con apenas doce o trece años, reconoció no tener del todo claro a quién se estaban enfrentando: "Yo estaba mirando a Sterling como diciendo: ¿conocemos las reglas? ¿Las conocemos?".

Lejos de quedar como un mal recuerdo, el incidente se convirtió en la anécdota estrella de las noches en la casa de Billabong donde se alojaba el equipo júnior de la marca. Según explicó Smith, aunque los tres estuvieron presentes, fue Spencer quien terminó apropiándose de la narración: "Stills tenía la capacidad de contar la historia realmente bien, así que siempre le dejábamos a él la narración. Si Tonino intentaba contarla, caía en saco roto". Con las repeticiones nocturnas, la frase fue mutando y deformándose entre el grupo —"llegó a sonar como si estuviéramos hablando chino", bromeó Smith— hasta terminar extendiéndose por toda la isla, repetida por surfistas que ni siquiera habían presenciado el encuentro original con Diaz.

¿Kelly Slater, sobrevalorado por los jueces?

La conversación también entró en terreno más espinoso cuando Spencer le preguntó directamente si existía algún tipo de rencilla entre Smith y Kelly Slater, con quien coincidió en varias temporadas decisivas del circuito. La respuesta de Smith fue tajante: "No, no creo que hayamos tenido nunca problemas. Nunca". Aun así, matizó que en ciertos momentos de su carrera sí sintió frustración viendo cómo se repartían las puntuaciones: "He hecho algún que otro giro súper crítico y no me lo puntuaban, mientras él estaba haciendo fotos en Portugal y ganando campeonatos. Pensaba: ¿qué diablos está pasando aquí?".

Preguntado sin rodeos sobre si consideraba que Slater estuvo sobrevalorado por los jueces durante buena parte de su carrera, Smith respondió con matices: "Creo que en algún punto de su carrera —de los setenta años que lleva en el circuito", bromeó sobre la longevidad de Slater, "sí lo estuvo. Y definitivamente también hubo momentos en los que estuvo infravalorado". Puso como ejemplo una etapa en la que, según su lectura, Slater practicaba un surf muy crítico y vertical mientras montaba tablas con la punta cortada poco favorecedoras para el ojo de los jueces: "Necesitaba esa tabla de morro puntiagudo, como la que tienes tú de fondo", le dijo a Spencer entre risas.

El propio Smith fue preguntado sobre si, de no haber existido ese supuesto favoritismo hacia Slater, él mismo habría podido ganar el título mundial en 2011. Su respuesta desmontó la premisa: "No, en 2011 me rompí las costillas", aclaró, precisando que su gran temporada como subcampeón fue en realidad 2010. "Creo que él simplemente surfeó mejor que todos ese año. Yo tuve algunos buenos resultados en los primeros días, pero creo que él habría ganado de todas formas". Sobre la temporada siguiente, la que él señala como su verdadera oportunidad perdida, fue igual de directo: "2011 pudo haber sido mi año. Me sentía realmente bien y estaba sumando puntos. Me rompí las costillas, me perdí tres de mis mejores pruebas, y ahí se acabó todo".

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