Con la llegada de una nueva marejada, el viernes a la tarde Padang Padang volvió a funcionar como lo suele hacer, con un tubo tras otro.
En el agua, medio centenar de personas, entre surfistas locales, extranjeros, y fotógrafos acuáticos. Sí, son muchos, pero viendo la frecuencia con la que rompían las olas, parece que todo el mundo tuvo su oportunidad.