Biarritz abre el debate sobre la saturación de sus picos en el año de sus 70 años de surf

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Biarritz propone sustituir las concesiones de sus escuelas de surf por una plataforma digital con cuota mensual, grupos reducidos y aforo máximo.

 Las concesiones que permiten a veinte escuelas de surf trabajar en las playas de Biarritz vencen el 15 de noviembre. El Ayuntamiento propone sustituirlas por "Biarritz Surf Planning", una plataforma en la que cada monitor se inscribiría de forma individual pagando una cuota mensual, con grupos más pequeños, horarios ligados a la marea y domingos sin clases en temporada alta.  ¿Mejor? ¿Suficiente? ¿No vale para nada?

Sí, he dicho bien, 20 escuelas, veinte, en las tres playas del municipio: Côte des Basques, Grande Plage y Marbell. Según Mediabask, en agosto de 2025 hubo picos de 600 alumnos al día en el agua. Vamos, una burrada.

El proximo 15 de noviembre de 2026 terminan los contratos de cinco años mediante los cuales una veintena de escuelas, seleccionadas por concurso, ocupan el dominio público y la playa para dar clases. El sistema tiene unos quince años de recorrido y el propio Ayuntamiento reconoce que acompañó el crecimiento del surf en la ciudad, aunque considera que ya se queda corto frente a los retos actuales de seguridad, regulación y reparto del agua.

No es cuestión de destruirlo, claro ,el surf mueve en Biarritz alrededor de 2 millones de euros de facturación y dejó 130.356 euros en cánones municipales en 2025, pero también está creando problemas.

En junio de 2025 la ciudad ya admitía que la afluencia creciente a la Côte des Basques estaba disparando los accidentes, y anunció una nueva torre de vigilancia para cubrir el sur de la zona regulada y el sector de Mouscariette. En 2022, el municipio contabilizó 23 accidentes de surf con evacuación hospitalaria durante la temporada, y ese mismo año abrió conversaciones con los municipios vecinos, la Federación Francesa de Surf y el comité departamental para buscar un protocolo común.

La propuesta del Ayuntamiento, no aprobada todavía, es que cada monitor se registre por su cuenta en la plataforma digital "Biarritz Surf Planning" y pague una suscripción de 300 euros al mes, un máximo de seis alumnos por monitor, frente a los ocho actuales, un tope de 150 alumnos a la vez en el agua, clases de una hora como máximo, clases de máximo una hora concentradas en una franja de dos horas y media antes y dos horas y media después de la bajamar y sin clases los domingos.

Eso por un lado. Por el otro, se quiere delimitar mejor las zonas donde  las escuelas pueden surfear, obligar a las empresas de alquiler de material a asumir la obligación de informar a sus clientes, y solicitar una mayor participación de los clubes en la organización de la actividad en las playas.

¿Evitarán estas medidas (si se llegan a adoptar) la saturación del surfing en Biarritz? Cierto es que la Côte des Basques es la playa para aprender, que la temporada de verano sostiene la economía local y quien busca olas tranquilas tiene kilómetros de costa en Las Landas, pero es que esta saturación de los picos también sucede en menor medida en las zonas cercanas, y también más allá de la muga.

No, no hay soluciones mágicas. Somos demasiados surfistas, demasiadas escuelas, y muchos municipios que quieren vivir del surfing.


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