Concretamente a las islas Marquesas, un remoto archipiélago de origen volcánico situado en la Polinesia Francesa, a unos 1.500 kilómetros al noreste de Tahití.
La tripulación formada por John Florence, Lauryn Florence, Ivan Florence, Erik Knutson, y Jack Davidson, tardaron 12 días en cruzar la mitad del Pacífico desde el continente americano hasta llegar a estas ilsas.
Por cierto, recibieron su nombre del español Álvaro de Mendaña, quien llegó a estas en 1595 llamándolas «Islas Marquesas de Mendoza» en honor al entonces virrey español de Perú, García Hurtado de Mendoza y Manríquez, marqués de Cañete.
Al llegar a las Marquesas en plena oscuridad, imaginaron que el paisaje se parecería al de algunas zonas de Hawái, con grandes montañas y valles profundos; pero, al despertar al día siguiente, quedaron totalmente maravillados.
"Era un entorno como ningún otro que hubiéramos visto antes: todo se sentía salvaje y rebosante de vida", comenta Florence. "Había cascadas gigantes que parecían caer desde el cielo, una vegetación de un verde intenso y exuberante, y acantilados verticales que se desplomaban directamente hacia el océano, prolongándose bajo la superficie del agua. El mar, profundo y oscuro en casi todas partes, mostraba un gran dinamismo; enseguida se percibía que, probablemente, habitaban allí muchos animales de gran tamaño. Al navegar entre las islas, nos encontramos con una fauna abundante: tiburones, mantarrayas y peces de gran porte rodeaban constantemente nuestra embarcación. La mayoría de las bahías donde fondeamos compartían características similares: se adentraban profundamente en los valles, flanqueadas por acantilados escarpados, con la desembocadura de un río en el fondo que enturbiaba ligeramente el agua. El paisaje en su conjunto tenía un aire dramático. Al desembarcar, descubrimos un entorno increíblemente fértil y lleno de vida; nunca antes nos habían ofrecido tanta fruta. La gente fue sumamente acogedora y generosa, compartiendo con nosotros todo lo que cultivaban. ¡Podría pasarme días enteros comiendo pomelos! ".
El vídeo es más de aventura que de surfing, y aún así totalmente recomendable y ameno. Si solo queréis olas, tenéis a partir del minuto 12:30