No hay confirmación oficial todavía, pero según varios medios brasileños, el tricampeón del mundo de surf no competirá en el Championship Tour 2027 para dedicarse por entero al cuidado de su primer hijo.
La semana pasada Medina se casó con Isabella Arantes y, durante la ceremonia, la pareja anunció que espera un hijo. Cabe recordar que el año pasado ya jugaron esta carta —un falso embarazo como estrategia de marketing para lanzar Medininha, la marca infantil de surf de Medina—, así que se entiende cierta cautela antes de sacar el champán. Esta vez, al parecer, va en serio.
De momento Medina no ha confirmado nada públicamente, ni ha dicho si o cuándo volvería al circuito. Todo son fuentes cercanas y prensa brasileña, así que conviene esperar antes de dar la noticia por cerrada del todo.
Que un surfista de élite pare para centrarse en la familia no debería sorprender a nadie, y desde luego nadie va a reprocharle a Medina que quiera estar presente en el nacimiento de su hijo. Pero conviene no perder de vista el contexto: estamos hablando de un deporte donde la temporada del CT ocupa, en la práctica, poco más de tres o cuatro meses repartidos entre eventos, y donde los nombres que están arriba del todo —Medina incluido— cobran cifras que ya quisiera cualquier trabajador con doce meses de curro y sin patrocinadores detrás. Renunciar a competir por paternidad es una decisión legítima y hasta admirable en lo personal, pero cuando se hace desde ese nivel de privilegio, con el calendario y los ingresos que tiene el CT, cuesta un poco más venderlo como un sacrificio a secas.
John John Florence, Carissa Moore, y otros tantos, ya renunciaron a competir. El patrón es evidente: los que más ganan son también los que más margen tienen para desaparecer una temporada entera sin que la cuenta bancaria lo note demasiado. Nada que reprocharles a nivel humano, pero tampoco hace falta disfrazarlo de renuncia heroica.
Si los informes se confirman y Medina se pierde toda la temporada 2027, también se juega parte del camino hacia Los Ángeles 2028. La clasificación olímpica funciona así: los ocho mejores del CT entre el 15 de agosto de 2027 y el 15 de junio de 2028 (con un máximo de un surfista por país) consiguen plaza. Si Medina no pisa ningún evento del CT en 2027, esta vía queda automáticamente descartada para él.
Le quedaría, eso sí, la puerta de atrás: los Mundiales ISA de 2027 o 2028, o los Juegos Panamericanos de 2027. No sería la primera vez que tira de ese recurso —ya usó las clasificatorias de la ISA para llegar a Teahupo'o en 2024, donde acabó con el bronce olímpico, después de haber sido cuarto en Tokio.
Si Medina vuelve en 2028, la pregunta de fondo no es solo si regresa, sino en qué forma. Repetir una longevidad al estilo Kelly Slater, compitiendo arriba hasta bien entrada la treintena o incluso la cuarentena, es de las pocas cosas que Medina (tiene casi 33 años) podría permitirse intentar si alguien puede. Pero la estadística no perdona: son pocos los que se mantienen competitivos en el CT superada la segunda mitad de la treintena. Así que este año que ahora se perdería por paternidad no es un año cualquiera dentro de su carrera — es, probablemente, uno de los pocos que le quedan a ese nivel, y se lo va a jugar por decisión propia.

Es complicado mantener el hambre de competir tantos años seguidos ....
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