En octubre de 1992, el director Sonny Miller y la marca Rip Curl lanzaron un largometraje filmado en 16mm que cambiaría para siempre la industria, el marketing y la cultura del surf: The Search: An Indian Ocean Sojourn.
Esta obra se convirtió en un manifiesto espiritual que dio origen al lema "Live The Search", rescatando el misticismo del viaje, la exploración y la búsqueda de olas perfectas y solitarias en los rincones más remotos del planeta.
El éxito de la película radicaron en la increíble química de su elenco. Para esta travesía por el Océano Índico (sobre todo Bali) y las costas de Sudáfrica, Rip Curl reunió a su equipo de élite del momento, un grupo de personalidades que contrastaban y se complementaban a la perfección sobre el agua.
El protagonista absoluto y el hilo conductor del viaje fue el tres veces campeón del mundo Tom Curren, cuya presencia elevó el film a la categoría de mito. A su lado, el surfista sudafricano Frankie Oberholzer deslumbró con su estilo local fluido y relajado. La cuota de camaradería y pura aventura a bordo de los barcos de exploración la puso el carismático australiano Gary "Greeny" Green, mientras que el dos veces campeón mundial Damien "Dooma" Hardman aportó la precisión técnica y el power surfing de competición adaptado a las olas vírgenes del Índico. Cerrando el grupo se encontraba un jovencísimo Chris "Davo" Davidson, quien en aquel momento representaba la promesa más brillante de la marca e inyectaba la energía rebelde de la nueva generación al proyecto.
El momento cumbre del largometraje, y quizás de toda la cinematografía del surf de los noventa, sucede en las perfectas y veloces derechas de Jeffreys Bay. Allí, Tom Curren desafió las leyes de la física y el diseño al surfear una mítica tabla corta de 5'5" sin quillas, inspirada por las teorías del shaper Derek Hynd. Las imágenes de Curren deslizándose con un control absoluto, girando y dominando la velocidad pura sin ninguna deriva mecánica quedaron grabadas a fuego en la retina de muchos de los aficionados al surf de los 90.
Antes de 1992, la mayoría de los videos de surf se enfocaban casi exclusivamente en las puntuaciones de los campeonatos o en fragmentos de maniobras aceleradas con música punk rock. An Indian Ocean Sojourn rompió el molde por completo introduciendo una narrativa visual más poética, paisajes desiertos y una banda sonora mística que invitaba a la introspección y al viaje. Tres décadas después, el concepto original de Sonny Miller sigue siendo el estándar para el resto de películas de surf.