Es la ola más larga del Pacífico, la más lenta y la única que nadie va a remar jamás. Aun así, este invierno va a decidir cómo rompen muchos picos desde Baja California hasta Alaska. Se llama onda Kelvin y viene empujada por El Niño.
Una onda Kelvin Imagina es un bulto de agua caliente de cientos de kilómetros de ancho y apenas 5 o 10 centímetros de alto cruzando el Pacífico de punta a punta.
La historia empieza con los alisios, que soplan de este a oeste y amontonan agua cálida frente a Indonesia. Cuando esos vientos aflojan, toda esa masa de agua emprende el viaje de vuelta hacia América, gran parte por debajo de la superficie. Al chocar con el continente, la onda se pega a la costa y sube hacia el norte a unos 10 km/h.
Los científicos la siguen con lupa porque es el aviso más fiable de El Niño. Según Josh Willis, de la NASA, en los grandes Niños de 1997-98 y 2015-16 las ondas Kelvin llegaron primero. Este año ya van varias, y los pronósticos apuntan a un Niño muy fuerte con pico entre octubre y diciembre.
Normalmente una onda Kelvin pasa inadvertida: sube el mar unos pocos centímetros y casi nadie se entera. Este año la cosa va en serio. Ángel Adames, de la Universidad de Wisconsin-Madison, explicaba a BBC Mundo que la subida llega a más de 30 centímetros.
Treinta centímetros suenan a poco hasta que coinciden con una marea viva y un buen swell. Ahí está el cóctel: El Niño, olas grandes, un mar ya alto por el calentamiento global y, encima, el empujón extra de la Kelvin. El resultado ya se ha visto en las últimas semanas, con casas destrozadas en Long Beach y otros edificios afectados en la costa del Pacífico mexicano.
La última onda costera subió hacia el norte desde la península de Baja California a unos 10 kilómetros por hora, según el oceanógrafo Dillon Amaya, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte. La NOAA calcula unos 240 kilómetros diarios. Las previsiones situaban su llegada a San Diego y Los Ángeles a principios de octubre, su paso por la bahía de San Francisco entre la primera y la segunda semana del mes y su avance por la costa norte de California a mediados de octubre, antes de continuar hacia Oregón, Washington y el golfo de Alaska.
Detrás vienen más. La NOAA ha confirmado una onda avanzando ya por la costa oeste de Norteamérica y otras dos formándose en el trópico. Los expertos esperan que sigan llegando de octubre a febrero. Como referencia, el gran Niño de 2015-16 encadenó cinco.
